Encuentros grupales online.
Cada quince días · 2 horas
Respirando la maternidad se materializa en encuentros grupales online.
Nos reunimos cada quince días durante dos horas. No son sesiones con un guion cerrado.
No hay un contenido que “tenga que darse”.
El espacio se va creando entre nosotras, a partir de lo que cada una trae y de lo que el grupo necesita en ese momento.
No venimos a contar historias personales.
Venimos a compartir experiencia.
Compartir no es relatar lo que pasó, sino pasar la experiencia por el cuerpo. Para ello utilizamos la respiración consciente como herramienta base de los encuentros y en nuestro día a día.
Poner la atención en el movimiento del cuerpo al respirar para volver al presente, salir del automático e identificarnos a lo que realmente somos, el espectador, el alma que habita un cuerpo. Esto nos permite "darnos cuenta" del programa que acompaña a la maternidad y tomar distancia.
Cuando compartimos desde ahí, no buscamos soluciones.
Extraemos qué nos trae la experiencia.
Y en ese "darse cuenta" es donde recordamos.
"Escucho y olvido
veo y recuerdo, experimento y comprendo"




La maternidad puede ser la chispa. El fogonazo. El acelerador de un proceso de toma de consciencia y presencia que nos atraviesa como seres humanos.
No nace para alejarnos de nuestra mirada interior ni del propósito de nuestra alma, sino para todo lo contrario: volver. Volver a casa. Volver a lo esencial.
Respirando la maternidad nace desde ahí.
Un espacio radical.
Respirando la maternidad no es un grupo de crianza.
No es un grupo sobre cómo maternar.
No es un grupo de apoyo.
Es un espacio radical, que va a la raíz, utilizando la maternidad como el escenario actual desde el que mirar, darnos cuenta y recordar.
No ofrece soluciones mágicas, métodos ni manuales. No crea un nuevo ideal de maternidad. No busca evitar la incomodidad ni la intensidad.
Busca presencia para volver a conectar con nuestro sentir interno.
No es el rol, es desde donde lo vivimos.
Nuestros hijos no necesitan madres perfectas, sino madres presentes.
Y esto no significa estar presentes por ellos, sino serlo a pesar del fuerte programa que acompaña a la maternidad: perfección, comparación, exigencia, miedo y culpa.
La maternidad no es algo personal. Nos atraviesa a todas. Y precisamente por eso, no puede ser la excusa para alejarnos de la presencia, sino el lugar donde se vuelve urgente.
Ya sabemos.
Durante un tiempo busqué fuera: libros, expertos, métodos, referencias. Y cuanto más buscaba, más claro se volvía algo simple y profundo: no es fuera.
No se trata de un saber teórico ni intelectual. Es un saber que nace de la vida haciéndose a través de nosotras. De la vida a favor de la vida.
No necesitamos aprender a ser madres. Necesitamos recordar quiénes somos
Esta certeza no nace de una idea, sino de la experiencia. Por eso este espacio es grupal. Porque cuando nos reunimos, algo se revela: no es “mi problema”, no es “mi historia”. Es un programa común expresándose a través de cada una.
En grupo podemos ver, darnos cuenta y transformar. No desde el esfuerzo, sino desde la presencia. Cada mujer que recuerda no solo se acompaña a sí misma, sino que contribuye a un campo común que transforma la forma de maternar.
Recordar juntas.
Ahora, ¿cómo lo hacemos?
La práctica.
Todo lo que comparto aquí nace de una vivencia, mi experiencia como madre, no de una teoría.
Pero Respirando la maternidad no se queda en una reflexión personal, sino que se ofrece como un espacio real de encuentro.
Un lugar para "darnos cuenta" de los automáticos de la maternidad, que están muy lejos de la esencia de nuestro rol, entrenando y practicando la presencia.
No para hacerlo mejor, sino para vivirla desde otro sitio, más honesto, más en paz.


